Medalla de san Benito, una protección contra el demonio

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Se trata de toda una ayuda espiritual a tener en cuenta y a llevar con fe y respeto.

Por Fernando de Navascués

Es una riqueza de la Iglesia, un pequeño gran tesoro, algo más –mucho más- que un colgante, un anillo, una pulsera…, es toda una oración que la Iglesia ha custodiado con amor y fervor durante siglos. Es nada menos que una oración de intercesión a Jesucristo a través de san Benito, el gran santo que ha pasado a la historia de la Iglesia como el fundador de la vida monástica y contemplativa en Occidente gracias la Regla que dio a los monjes de los monasterios que fundó. El diseño actual de la Medalla tiene su origen en el décimo cuarto centenario del nacimiento de san Benito, es decir en 1880, y fue diseñada por un monje llamado Desiderio Lenz.

La medalla tiene inscripciones y dibujos en ambos lados. En el anverso de las medallas más antiguas aparece, rodeando la figura del santo, este texto latino “Eius in óbitu nostro preséntia muniámur” (Que a la hora de nuestra muerte, nos proteja tu presencia). En las medallas actuales, frecuentemente desaparece la frase y en su lugar se lee “Crux Sancti Patris Benedicti” (Cruz del Santo Padre Benito), o únicamente “Sanctus Benedictus”.

El santo tiene en su mano el libro de la Regla que escribió, y en la otra una cruz. En la parte inferior central se lee “Ex S M Cassino MDCCCLXXX” (Del Santo Monte Cassino 1880), es decir la medalla del 14 centenario.

Milagros en la vida de San Benito

Junto al santo se recuerdan dos milagros acaecidos en la vida del santo. A su derecha hay copa rota. Según se cuenta, ésta fue envenenada por unos monjes que se levantaron contra él. Sin embargo, la taza se rompió cuando San Benito hizo la señal de la cruz sobre ella. El cuervo que está a su izquierda lleva un pan también envenenado que los monjes trataron de dar a San Benito.

El reverso contiene una plegaria contra el demonio: en cada uno de los cuatro lados de la cruz están escritas las iniciales C. S. P. B., que se corresponden con “Crux Sancti Patris Benedicti” (Cruz del Santo Padre Benito).

En tramo vertical de la cruz las iniciales C. S. S. M. L., acróstico de “Crux Sácra Sit Mihi Lux” (Que la Santa Cruz sea mi luz). En el tramo horizontal de la cruz: N. D. S. M. D., es decir “Non Dráco Sit Mihi Dux” (Que el demonio no sea mi jefe).

“Aléjate Satanás”

Alrededor de esta cara de la medalla, y empezando por la parte superior, encontramos las siguientes letras: V. R. S., que se corresponden con “Vade Retro Satána” (Aléjate Satanás); N. S. M. V., de “Non Suáde Mihi Vána” (No me aconsejes cosas vanas). Le sigue después: S. M. Q. L., que se corresponden con “Sunt Mála Quae Libas” (Es malo lo que me ofreces). Y finalmente: I. V. B., es decir “ípse Venéna Bíbas” (Bebe tú mismo tu veneno).

Encima de la cruz suele aparecer unas veces la palabra PAX (Paz) y en las más antiguas IESUS.

Como vemos y por lo que se lee en ella, la medalla de San Benito no es un recuerdo piadoso, se trata de un sacramental que incluso llega a usarse en los exorcismos. Los sacramentales, tal y como explica el Catecismo de la Iglesia Católica (1667) “son signos sagrados con los que, imitando de alguna manera a los sacramentos, se expresan efectos, sobre todo espirituales, obtenidos por la intercesión de la Iglesia Por ellos, los hombres se disponen a recibir el efecto principal de los sacramentos y se santifican las diversas circunstancias de la vida”.

Beneficios espirituales

Según Dom Guéranger, el restaurador y primer abad del priorato benedictino de Solesmes y fundador de la Congregación de Francia de la Orden de San Benito Abad, la medalla se considera eficaz para:

  • proteger a las personas que son tentadas, engañadas o atormentadas por espíritus malignos
  • destrucción de los efectos de la brujería y todas las demás influencias diabólicas;
  • obtención de la conversión de los pecadores, sobre todo cuando están en peligro de muerte;
  • pedir por la paz sanidad interior y espiritual;
  • pedir por la paz entre individuos o entre las naciones del mundo;
  • curar aflicciones corporales, especialmente como protección contra las enfermedades contagiosas;
  • curación de las personas que sufren de heridas o enfermedades;
  • protección contra las tormentas y relámpagos;
  • proteger a los niños de las pesadillas;
  • protección de una madre y sus hijos durante el parto;
  • protección de los animales infectados con la peste u otras enfermedades;
  • protección de campos infestados por insectos nocivos;
  • protección o para contrarrestar los efectos del veneno;

quienes lleven la medalla de San Benito, como un sacramental que es, a la hora de la muerte serán protegidos de todo mal siempre que se encomienden al Padre Celestial, se confiesen y reciban la comunión o al menos invoquen el nombre de Jesús con profundo arrepentimiento

Como vemos se trata de toda una ayuda espiritual a tener en cuenta y a llevar con fe y respeto, en la que la devoción de los fieles y las muchas gracias obtenidas por ella es la mejor muestra de su auténtico valor cristiano.

medalla de San Benito

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Fernando De Navascués

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